viernes, 31 de octubre de 2008

No puede ser...

Si es que... cada vez que voy a la tienda de siempre me vengo con más de lo que llevaba en mente. Aunque esta vez me ha salido bien la cosa. Buscaba American Gods de Neil Gaiman, a ver qué tal está, he oído hablar bien del libro. No lo tenían en edición de bolsillo, sólo en formato grande (y por tanto más caro) pero resulta que con todo lo que llevo comprado allí había acumulado suficientes puntos para un descuento que me lo ha dejado como si fuera uno de bolsillo, así que yo tan contento. Y tanto más cuando he descubierto que ya estaba allí el 18 de Fullmetal Alchemist. Así que, éstas son las nuevas adquisiciones:

A todo esto, he ido hoy para aprovechar que había salido (sí, hoy viernes que no tengo clase y encima con un tiempo de perros) para trabajar un rato en el proyecto en la universidad, y que como me pilla cerca de la tienda... y para no tener que ir mañana (que era el plan original)... y porque me apetecía pasear un poco. Lo único que siento es que Regreso a Titán y después Las arenas de Marte están ambos en la cola de lectura antes que éste. Ah, y también Ritos Iguales. Si es que, no puede ser, está visto que quiero leer más de lo que puedo...

De paso me he informado en la tienda sobre una expansión del Aventureros al tren que consiste en un grupo de dados que añaden variables y diversión al juego. Habrá que pensarlo detenidamente.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cánticos de la lejana Tierra

Cánticos de la lejana Tierra es una novela de ciencia ficción de Arthur C. Clarke, el cual nos dejó este mismo año. No es una de las más emocionantes que he leído, pero sí una de las de mayor profundidad en los aspectos que cita. Muy recomendable.

La acción se sitúa en el futuro lejano, en el cuarto milenio. En la Tierra se descubrió que el Sol iba a venirse abajo mucho antes de lo esperado, así que los intentos por colonizar el espacio, sembrándolo con humanos para que no desaparecieran con el sistema solar, se intensificaron. Estas iniciativas consistían en enviar grandes naves a viajes de cientos de años hacia planetas descubiertos, con información genética de miles de personas almacenada en sus bancos de memoria. Allí, los sistemas de la nave se encargaban de generar a estas personas y enseñarles a colonizar el planeta, siguiendo luego la especie a la manera tradicional. Una de estas expediciones tuvo éxito, colonizando Thalassa, un mundo totalmente océano salvo por unas pocas islas, en las que se formó una civilización próspera y libre de todo lo que los que diseñaron su misión quisieron librarlos: la religión, los prejuicios, la información sobre todo lo atroz que había ocurrido en la Tierra, para evitar que lo repitieran. Y lo habían conseguido. Los thalassanos de hecho ya habían visto por sus telescopios la muerte del Sol y con ella la de la Tierra.

Pero un día, una nave gigantesca llega a su órbita, y sus tripulantes hacen contacto con ellos. No son humanos de otra colonia, sino los últimos supervivientes de la Tierra, que gracias a la hibernación y a una nueva forma de propulsión, pudieron escapar al destino del planeta madre, para dirigirse a un nuevo hogar, "Sagan Dos". Estos refugiados entablan contacto cordial y piden a los thalassanos su ayuda para continuar su viaje: sólo necesitan grandes cantidades de agua para fabricarse un escudo de hielo que proteja a su nave durante el resto del viaje, y como precisamente eso les sobra...

Hecho el planteamiento, el resto de la historia cuenta las cosas que ocurren durante la estancia de la Magallanes en Thalassa. El planeta tenía su propia colección de seres vivos, sobre la cual se descubren interesantes hechos a lo largo de la novela. Se exploran también las implicaciones del contacto de los inocentes y abiertos thalassanos y los refugiados terranos; en un determinado momento un anciano filósofo de la Tierra le explica a la joven Mirissa el concepto de Dios y todo lo que trajo consigo de una forma muy interesante. Esta chica es por cierto el centro de cierta disputa entre un thalassano y un terrano.

La novela está llena de referencias a cosas actuales, como el planeta Sagan Dos (en la propia trama se explica que es en honor a un escritor de nuestra época), y hay fragmentos de obras clásicas encajados dentro de diálogos, con algunos juegos de palabras incluidos. Muy al estilo de Clarke, ficción no dura pero tampoco blanda, con un fuerte contenido de razonamientos y explicaciones de contexto que ayudan a situar perfectamente la acción, y a identificarse con los personajes y sus problemas personales.

viernes, 24 de octubre de 2008

Impresionante

Otra prueba de que entre todos, podemos. La siguiente gráfica muestra la evolución del número de artículos marcados con la plantilla wikificar a lo largo de la cruzada. La escala de tiempo está ajustada para que el 1 sea el día en que empecé, aunque estos datos se empezaron a recolectar algo después. Las zonas horizontales son los días en que la lista de plantillas más enlazadas no se actualizó. El salto hacia arriba del día 95 fue el marcado con wikificar de más de 100 artículos sobre equipos de fútbol.

He hecho una marca el día 1 de octubre. Hasta ahora había ido fluctuando arriba y abajo de manera independiente a lo que yo hiciera, demostrando que frente a un proyecto tan grande, uno puede hacer pocas cosas que marquen la diferencia. Pero desde octubre ha pasado algo. En concreto, en el wikirreto se han wikificado 500 artículos en lo que va de mes, casi la mitad de los cuales son de un único editor, que se propuso vaciar la categoría de wikificar de informática (en aquel momento, 400 artículos, ahora unos 120): Vanbasten 23. Incluso aunque no lo logre para final de mes, quiero dedicarle desde aquí un aplauso, porque no había visto nunca nada así en el ámbito de la wikificación, ni en el torneo de wikificar, ni en el wikirreto.

Y por supuesto mi reconocimiento a todos los que se echan a la espalda esta a veces aburrida y bastante ingrata tarea, dentro y fuera del reto, por supuesto. Entre todos, podemos.

martes, 21 de octubre de 2008

Theme Hospital

Theme Hospital es otro de esos clásicos olvidados con los que, lo reconozco, me he pasado horas y horas. La idea es muy simple, un juego de gestión de un hospital. Dispones de un presupuesto inicial, lo que ingreses por las curas y lo que gastes en equipos y sueldos. Hay enfermedades nuevas cada nivel y hay que preocuparse de que el personal esté contento y que los suelos estén limpios. Este aparentemente monótono juego se veía amenizado con un gran número de gags y bromas.



Las enfermedades eran cuando menos peculiares. Lo más normal era algo denominado "catarro atípico" (ni idea de qué tenía de especial, pero recuerdo que la gente se moría por ello), y algunas cosas como quitar escayolas. También había consultas serias como los rayos X, enfermería, cardiología (los ponías a correr) y otras así. Pero el resto eran la risa: los pacientes con la cabeza hinchada (mucho), los de la lengua caída (así como un palmo o dos de lengua colgando de la boca), los invisibles (sólo veías bombín, bastón, botas y gafas de sol) Los respectivos tratamientos eran de lo más raro: a unos les pinchabas la cabeza como si fuera un globo, y como tal se la volvías a hinchar con gas, pero sólo hasta el tamaño normal, a los otros les metías la lengua en una de estas máquinas con dos rodillos para escurrir la ropa y les dabas tijeretazo, o a los invisibles les endosabas una pócima, y se ponían bien. Si alguno llegaba vestido de Elvis es que tenía el Síndrome del Rey, que se curaba en el psiquiatra. Otro era la "Arguiñanitis" (me pregunto si le pidieron permiso a cierto cocinero para usar su nombre), que creo que también era algo del loquero. Había tratamientos que podían no funcionar en un tanto por ciento de las veces. En esos casos, los pacientes se sometían a ellos, pero al volver al pasillo caían muertos al suelo. En unas ocasiones al alma le salían alas y se alzaba en vertical con un clamor celestial, y en otras aparecía la muerte, se abría un pozo de lava, y la desdichada alma caía al tormento eterno con un gritito.

Todo sería muy fácil sólo con eso, pero es que además el personal médico, enfermeras y hasta los bedeles, se pasaba la partida quejándose y pidiendo aumentos de sueldo. Por cierto, había un tipo de médico, un tipo de bedel, un tipo de enfermera, y todas las recepcionistas eran iguales. Al contratarlos te decían si eran buenos o malos (y si no quedaban buenos en las listas del inem, había que contratar malos) con expresiones del tipo "Huele a repollo" o "Persona taimada y subversiva". En mi ignorancia allá por mediados de los 90 siempre contrataba a estos últimos porque no sabía lo que significaban ni taimado, ni subversivo. Imagina los resultados.

Al inicio del nivel (que ganabas al completar unas cifras impuestas de curaciones y beneficios) te daban uno o varios edificios vacíos que debías ir llenando con consultas y mobiliario. Si el sitio se ensuciaba mucho (los pacientes tenían las feas costumbres de tirar basura al suelo, mearse en los pasillos y hasta vomitar...) aparecían ratoneras en las paredes y de vez en cuando veías una rata negra corretear por los pasillos. A veces era un aliciente, porque si le atinabas a hacer click encima, el cursor se convertía en una mirilla, sonaba un disparo de escopeta y el bicho pasaba a ser una manchita roja, como si tú, gran dirigente de este juego en perspectiva isométrica, fueras un avezado francotirador. De vez en cuando tenías hasta un nivel bonus donde sólo tenías que matar ratas en un hospital sin consultas, sólo el edificio vacío.

Había otras cosas simpáticas, como la voz de la recepcionista, que soltaba aleatoriamente frases como "Se recuerda al personal que descanse a menudo", "Se necesita un médico en inflatoterapia" (lo de los pacientes cabezones), una enfadada reprimenda "No en-su-ci-en" y uno muy macabro, "Se ruega a los pacientes que no fallezcan en los pasillos". De vez en cuando te llegaba un fax diciendo que un VIP quería visitar tu hospital, y si aceptabas al poco llegaba un orondo señor trajeado que se paseaba parsimonioso por tu hospital parándose para mirar por las ventanillas de las consultas. Si lo que veía le gustaba, al irse llegaba un fax en el que se comunicaba una donación o una frase del tipo "Los he visto peores". Los VIPs tenían nombres como "Una estrella del fútbol", "Don Balbino Blanco" o "El Marqués de Higo Chumbo". Los bedeles tenían no sólo que limpiar y regar las plantas, sino que arreglaban las sofisticadas máquinas del hospital (cualquiera de ellas, desde la mesa de operaciones hasta la cinta para correr pasando por la bombona de gas para los pacientes cabezudos) cuando se iban haciendo viejas... a base de soplete y cuatro martillazos!!! Había terremotos aleatorios que lo dejaban todo hecho un desastre.

A veces te llegaba un helicóptero cargadito de muchos pacientes con la misma dolencia y tenías un tiempo máximo para curarlos. Típico, si lo hacías ganabas mucho dinero, pero si fallabas, todos los que quedaran sin curar morían a la vez, con la consiguiente deshonra y tal. En niveles avanzados aparecían infecciones simbolizadas por un moco verde flotando sobre la cabeza del afectado. Si pasaba mucho tiempo en tu hospital, otros la cogían y se armaba el lío.

Ah, y como olvidar que si necesitabas que un bedel o médico o enfermera estuviera en un determinado sitio, clicabas en ellos y luego en ese punto, y los trasladabas mágicamente a ese lugar. De lo más natural en los hospitales, ver que el personal aparece de la nada ante tí.

Creo que es la reseña de un videojuego más larga que he hecho hasta ahora, se nota que me encantaba, ¿eh?. Aquí hay un vídeo muy ilustrativo de juego.


sábado, 18 de octubre de 2008

Fairy Tale

El otro dia, descansando tranquilamente en la cafeteria de siempre, llega un amigo y tras hablar un rato con el me pregunta: "¿Quieres jugar una partida a Fairy Tale?" Yo, para ser sincero, me quede intrigado puesto que no sabia que juego era y por tanto no sabia jugar.

El juego en cuestion es un juego de cartas no coleccionables con una mecanica de juego muy simple: Cada jugador recibe 5 cartas y de ellas coje una que guarda para su mano definitiva, pasando el resto hacia el jugador situado a su lado. Esto se repite las veces necesarias hasta que no haya cartas que pasar.

De esta manera podemos empezar el juego en si. Con 5 cartas seleccionadas como mano definitiva deberemos sacarlas una a una, todos los jugadores de manera simultanea. Sin embargo aunque poseamos 5 cartas en mano solo podremos sacar tres y las otras dos sobrantes se descartaran. Esto es una ronda y el proceso se realizara hasta 4 veces.

Por supuesto antes de haber explicado eso deberia haber mencionado que cada carta tiene un valor en puntos y que el objetivo de juego es que la 12 cartas que queden en tu poder despues de las 4 rondas (bajas 3 cartas en cada ronda) sumen mas puntos que los que puedan sumar los demas.

Dicho asi la mecanica del juego parece sencilla pero tambien debemos tener en cuenta que no es la unica mecanica del juego, ya que las cartas tambien tienen efectos especiales que haran que las cartas que bajes queden hacia abajo (de manera que no te cuenten puntos) o puedan volver a estar bocarriba. Tambien nos encontramos cartas que su valor dependera de la cantidad de cartas que tengamos de alguna carta determinada, siendo a mayor cantidad de cartas del tipo necesario mayor la puntuacion.

En general, es un juego que aunque pueda empezar siendo lenta la partida, a medida que juegas empiezas a desarrollar la estrategia para que los demas no obtengan puntos mientras tu los ganas como mejor puedas. Ademas posee el aliciente de que las cartas que voltean las cartas en mesa hacia abajo solo afectan a tus cartas o a las de todos los jugadores, de manera que tu estrategia se tiene que basar en jugar de manera inteligente para subir tus puntos haciendo tus pequeños sacrificios.

La tarde de un sábado

Como este año me he venido con poca carga de lectura..., esta tarde me he ido a por algo nuevo. Enganchado ya a Mundodisco, el paso lógico era Ritos iguales. Y como ya iba tocando, el siguiente de Fullmetal Alchemist, el 17. Hoy había uno de esos mercadillos de ambientación, en este caso del siglo 18, en la plaza de la Luna.




Pero lo importante de la tarde ha sido un mini-encuentro con un buen compañero wikipedista, iniciado con un cafetito con melange; el cual habrá que repetir, por cierto (el encuentro, aunque el café tampoco estaría de más). Y ya va siendo hora también de repetir la wikiquedada en Madrid del año pasado, que tan buen recuerdo nos dejó a todos los que pudimos asistir. Habrá que ir sondeando para noviembre.

jueves, 16 de octubre de 2008

Frikisimpsons

He encontrado esto de rebote, pero mirad que blog más curioso. Es de uno que va haciendo dibujos en estilo simpson de personajes famosos o de ficción. Para muestra, dos que me han gustado especialmente, Doc Brown y Hiro Nakamura.