martes, 6 de noviembre de 2012

¿Infancia? ¿Dónde?

Andaba yo hoy preparando algo para comer cuando me ha venido a la cabeza una canción, cosa que pasa habitualmente. Sin embargo en esta ocasión la canción si era diferente. Sin venir a cuento he empezado a tararear la canción infantil de "El patio de mi casa" y he terminado poniéndome a pensar.

¿Cuántas veces escuchamos a día de hoy esa canción en los colegios o en los parques? Ha sido una canción que, al menos en España, ha acompañado siempre a esos dos lugares, donde podías ver a un grupo de niños cogidos de las manos y dando vueltas al son de esa canción. Y eso era diversión pura, sin pretensiones. Sin embargo, poco a poco esas voces se callan y si nos vamos a los parques vemos a niños en grupos reducidos, jugando con algún juguete que sus padres les han comprado en solitario o con algún otro crío. Ya no ves grandes grupos de críos en cualquier parque. Ya no suenan las canciones que cantábamos y cantaron antes que nosotros otras generaciones.

¿Y esto por qué es? Porque los padres de hoy en un gran esfuerzo de darles a sus hijos una "infancia", les dan todo lo que piden. Y los niños, como les pasa a algunos adultos, nunca tienen suficiente. Simplemente saben que piden y se les da, incluso aunque al principio se les niegue. Y es algo que se les arraiga desde el principio. Nuestros padres tenían piedras y palos para jugar y a la generación a la que pertenezco ya empezó a influenciarle la nueva accesibilidad a juegos, juguetes y tecnologías. No me quejo de que me faltara algo en su día, ni mucho menos. Pero cuando estaba en el colegio algo tan simple como jugar con los amigos en un rincón entre risas y chanzas era la perfección de la diversión. No me hacían falta móviles, consolas, ordenadores ni muñecos. Solo necesitaba correr y a mis amigos. Y a veces ni siquiera correr.

Sin embargo, las generaciones actuales han perdido de vista el punto del contacto humano. Aún quedan reminiscencias de que eso existió. Al fin y al cabo aún se les obliga a juntarse todos en un mismo edificio. Y lo digo así porque los niños de ahora no van a aprender, van porque se les obliga. La sociedad actual esta tan enfocada en empezar a modelar a los niños lo antes posible para que se amolden a la sociedad y a lo que van a encontrar, aún edulcorándolo con el símil de que no tienen preocupaciones. Pero tal como los edulcorantes no son azúcar, la niñez de hoy no es la infancia que deberían poder tener los niños.

Llamadme viejo o nostálgico, pero la frialdad de hoy, donde un crío mide su amistad en cantidad de amigos de redes sociales y basa su mayor "contacto" social en un móvil con whasapp, no puede compararse a la verdadera diversión que constituía caer rendido al suelo junto a tus amigos después de jugar varias veces seguidas a "Policías y Ladrones". Incluso cuando estabas solo podías divertirte más con una bola de plastilina que con todas las consolas que puedas tener ahora.

Lo de ahora no es infancia, es solo un tiempo entre nacer y la adolescencia.

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