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El proceso que sigue es el de la imagen, que en realidad no es tan complicado: de una central de carbón se toman las cenizas y gases de combustión, que se pasan por el proceso electroquímico de la compañía para obtener los distintos compuestos que, una vez espesados y desecados, son los componentes del hormigón: cemento, áridos, y SCM (Materiales suplementarios del cemento, por sus siglas en inglés) Se utiliza agua de mar, que contiene altos niveles de sales disueltas, necesarias al ser la otra mitad de la ecuación junto al CO2, para obtener el cemento. En el proceso se aprovecha calor de distintas fuentes, y se trata de conseguir el mínimo de residuos, filtrando el aire y agua empleados.
La tecnología implica muchas reacciones químicas y matices que se me escapan porque no es mi campo, pero lo que es evidente es que las ventajas son evidentes. Ahora bien, ¿por qué iba una empresa generadora de CO2 a querer invertir en esta tecnología, si su negocio no es el cementero? Posiblemente necesitemos legislaciones que penalicen grandemente las emisiones de este gas.
Me enteré a través de Newsweek.
La imagen original está aquí.
Realmente interesante, ahora lo que hace falta es que la idea se lleve a la práctica y que no pierda en un mar de inconvenientes e intereses creados. Salvador
ResponderEliminarNo, si esto ya está en marcha, Calera ofrece el proceso desde hace un tiempo. Y una vez en el mercado, no hay intereses que puedan evitarlo: el que lo estime rentable, lo instalará, y las cementeras tradicionales tendrán que aguantarse o adaptarse: si produces lo mismo de forma más eficiente y contaminas menos, tus beneficios son mayores y tu percepción social, mejor.
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